Wachi y Juancito volvieron a llegar resaqueados al trabajo, su aspecto es poco menos que desagradable, la cabeza empapada y goteando mojándoles la camisa arrugada, el rostro y los ojos rojos e hinchados y un aliento a mierda cada vez que abren la boca para hablar, no sé porqué vienen a trabajar en esas condiciones, y no es la primera vez, felizmente hasta ahora los jefes no se percataron de su estado, porque les podría costar el trabajo.
Par de irresponsables de mierda, pienso…. Ahora se van a dormir un rato al archivo, entonces recuerdo mis borracheras, aquellas que no son muchas pero si memorables, la más jocosa fue cuando Choy me dejó y no tuve mejor idea para lavar mis penas que irme a chupar a la playa con Raffo, chupamos toda la noche, cantamos, lloramos y nos reímos con las olas del mar como banda sonora, luego desperté tirado ahí en las rocas, con los pies empapados y un dolor de cabeza terrible, luego de esa noche no volví a extrañar más a Choy…..
Pero sin duda la borrachera más vergonzante, que hasta ahora me hace sonrojar, ocurrió un año nuevo en casa de Susan, tomé y bailé toda la noche, no sé cuánto, la cuestión es que terminé vomitando encima de los muebles de mi “suegra”, y ésta gritando y empujándome para que no se los estropee más, creo que ese fue el inicio del fin de mi relación con Susan…
Unos gritos me distraen de mis recuerdos, parecen ser del archivo, han descubierto a Wachi y Juancito durmiendo, pobres diablos…
domingo, septiembre 09, 2007
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