
Qué se puede decir del comandante amigo que no se haya dicho ya, que fue un idealista, un soñador, un ejemplo a seguir, una vida desperdiciada o un héroe, adjetivos que deben haber sido discutidos en innumerables coloquios de su vida y obra, sazonadas con toques de exageración y mito. Pero no quiero adentrarme en aquellos terrenos escabrosos de su biografía y posterior legado, sólo quiero contarles cómo es que llegó a mi vida.
Raúl era un compañero de Universidad, callado y ciertamente listo, vestía y lucía de manera desarreglada y siempre bajo los efectos de alguna droga, yo había hablado poco con él y apenas si nos conocíamos de vista, por lo que aquella vez que llegué tarde a clase y el profesor no me permitió entrar al salón, se convirtió en la primera de las largas charlas en el pasadizo de la facultad con Raúl, quien era un usual tardón y siempre se le veía fumándose un porro sentado en el suelo y leyendo, y es correcto lo mencione en ese orden.
Las camisetas del Ché eran usuales entre todos los estudiantes, por lo que la clásica imagen del guerrillero mirando al horizonte me era tan familiar como la de Homero Simpson o Nirvana. Aquel día Raúl llevaba una, pero ésta era distinta a todas, pues la imagen iba acompañada de un mensaje entre comillas que rezaba:” Si avanzo, seguidme; si me detengo, empujadme; si retrocedo, matadme”…
Esa es del ché?, le pregunté……
Claro y tu sabes quién fue el Ché?, respondió con autosuficiencia…
Si, un guerrillero argentino-cubano muerto por la CIA y….
No sabes ni mierda, me interrumpió…
Y tu qué sabes?...
A partir de esa pregunta podría decirse que empecé a conocer a Raúl, lo que significó también conocer al Ché, y desde un inicio me sentí fascinado con su historia, sus sueños de una América única y unida, que concordaban con mi pensamiento de que sólo un bloque fuerte de países podríamos hacer frente a las potencias económicas del mundo, empecé a leer acerca de su vida y obra y hasta me compré una camiseta con la clásica frase con la que el Ché solía terminar sus cartas :”Hasta la victoria siempre”……
Cierto día recibimos la visita de un conocido político del ala derecha en nuestra facultad, iba a dar una charla en el auditorio ante los estudiantes, el tema, “política internacional”, aquel día marcaría para siempre la vida de Raúl y en cierta forma la mía, pues en plena exposición mi amigo se levantó y empezó a gritar consignas socialistas, siendo retirado a la fuerza del auditorio, yo opté por retirarme también aunque de manera más pacífica. Desde entonces Raúl no quiso hablar con nadie, fue suspendido una semana de la Facultad, estaba solo y rechazaba a sus antiguos amigos, un día me acerqué y le pregunté…¿Qué te pasa?...Luego de un corto silencio me miró a los ojos y dijo… todos ustedes son unos vendidos, unos corderos del sistema, mierda de sociedad sin ideas ni agallas… patuquitos de mierda… porqué no me apoyaste aquel día eh?...Porque no gritaste conmigo contra ese fascista de mierda?…
No pude responderle, hubiese querido decirle que lo habría hecho pero me hubiesen suspendido igual que a él, pero esa sería una respuesta cobarde… sólo asentí y me fui de ahí pensando… yo no soy un patuquito de mierda….
'La rebelion no es posible sin la inocencia. Se rebelan solamente los niños
y los ángeles. La malicia no se rebela nunca (...) La rebelión es fruto del
espíritu inocente...'
CESAR ABRAHAM VALLEJO MENDOZA
LA LIBERTAD 1892 - PARIS 1938
