miércoles, mayo 31, 2006

hay un loco

Hoy llegó el loco de vacaciones, para esto mis compañeros ya le habían preparado la bienvenida, colocando su escritorio de cabeza, el mouse dentro de la impresora, la impresora encima del tacho de basura y el tacho de basura debajo del escritorio, el tipo se había ido apenas una semana y eso nos pareció muy poco a todos, el hombre en cuestión se llama Ludgardo y es todo un personaje en la oficina, capaz de andar con las medias mojadas luego de haberlas refregado en el lavado del Banco, o simplemente dar vueltas alrededor de todos los escritorios sin motivo aparente, nunca nadie le pregunta el motivo de sus locuras, como si estuviésemos acostumbrados a ellas, y todo eso personalmente me entretiene y me hace la jornada laboral más llevadera y divertida.
Por eso cuando llegó hoy corriendo al trabajo me saludó y sentí que todo volvía a la normalidad cuando tropezó con el cable de mi teléfono y lo tiró al piso…perdón Héctor, me dijo, loco de m…

jueves, mayo 25, 2006

Un paraíso para Manchitas

Desde que lo vi en aquella canasta llena de cachorros inquietos me llamó la atención, era el más pequeño y tranquilo de todos, mientras que los demás me movían la cola y lamían, él estaba apartado de todo, durmiendo como ausente… quiero a ese, le dije a mi primo Iván, seguro?... si seguro le recalqué, lo cogí y bajé corriendo por las escaleras con mi perrito en los brazos a donde mis padres, se los enseñé,
Cómo lo llamarás? me dijeron,
Manchitas les respondí,
Pero si no tiene ninguna mancha,
Pero a mi me gusta, culminé con la inocencia de mis once años recién cumplidos.
Manchitas no tenía una raza definida, era chusco como se diría, no más grande que un pekinés, con pelo largo y de color marrón con patitas blancas. Mis anteriores tres perros habían sido más de mi padre, pero éste era todo mío, por lo que de un inicio tuvimos una conexión especial, era tranquilo, no muy expresivo, fiel noble y valiente, se convirtió en mi mejor amigo y confidente, cuando estaba triste me iba con él al techo de mi casa, lo abrazaba fuerte y lloraba, él en silencio como entendiéndome me miraba con sus ojos grandes y marrones oscuros. Cuando me vine para Lima lo traje en el avión y lloré con él cuando me dejó mi novia con la que deseaba pasar el resto de mi vida, cuando quise dejar la carrera sin saber qué diablos hacer con mi vida, cuando me sentía sólo e infeliz, ahí estaba Manchitas acompañándome en silencio. También cuando llegaba tarde de la facultad me recibía en la puerta y comíamos juntos, y aquella vez que Susan aceptó ser mi novia, él la recibió como una más de la familia, también cuando me dejó estuvo allí mi fiel amigo, tantas cosas. Por eso el día que Manchitas murió fue el día más triste de mi vida, murió de viejo hace un par de años, recuerdo bien aquel momento, yo estaba arrodillado acariciándolo, él estaba enfermo, de repente empezó a respirar con dificultad, cada vez más rápido, como un ataque cardíaco, yo lo miraba sin saber que hacer, llamé a mi padre llorando pero sentía que su vida se iba en mis brazos, lloraba con desesperación y decía no no no te vallas amigo, ahora mismo lloro recordándolo, nunca antes había sentido la muerte tan de cerca, se fue y aún tengo esa mirada en mi mente, la mirada con la que se despidió de mi, no para siempre, porque si existe el paraíso, Manchitas debe de estar ahí esperándome par volver a jugar como niños, porque yo se lo escribí así en una carta que enterré junto a él en el jardín de mi casa, donde ahora crecen flores de muchos colores cada primavera.

miércoles, mayo 24, 2006

Angelo

Hoy me pasó que escuché un nombre y una catarata de recuerdos cayeron sobre mi, apenas llegaba del trabajo y trataba de deshacerme del disfraz cuando mi viejo me dijo “te envía saludos La Moza” inmediatamente asocié ese nombre a mi niñez más tierna pero cuando me dijo que su hermano Angelo estaba en Inglaterra mi mente se inundó de melancolía, Angelo era un niño de la calle que estudiaba en un colegio fiscal, desde que llegué al barrio fue uno de los primeros en acogerme como amigo, nos hicimos compinches. Yo, alumno de colegio privado casi pituco veía en Angelo a un niño auténtico, habíamos hecho de la plaza nuestro campo de acción en donde los partiditos de fútbol duraban 5 horas y el número de jugadores siempre era indeterminado, también era el lugar donde nacían los desafíos de canicas, trompos, skate y trepadas a los árboles, el que vencía era héroe por un día, así como las clásicas riñas en donde recibí mis primeras palizas, el enfrentamiento más memorable fue cuando un grupo de niños ricos trataron de apoderarse de nuestra plaza, recuerdo que Angelo me fue a buscar a casa en busca de ayuda, cuando llegamos a la plaza encontré que aquellos niños ricos eran mis compañeros de clase, ellos me vieron y dijeron “tú andas con éstos?” Yo asentí con la cabeza y le dije a Angelo que nos fuéramos y así lo hicimos, en ese instante di gracias por tenerlo como amigo. Sin embargo nunca me voy a perdonar el día en que Angelo fue a buscarme al Colegio, simplemente no lo atendí y dije que no lo conocía, él venía como siempre, medio sucio con su ropa desteñida y su antigua bicicleta, quería que le enseñase mi colegio, pero yo con los complejos propios de la edad lo negué. Al año siguiente su familia se mudó y casi no lo veía, la pandilla de la plaza se fue desintegrando dando paso a nuevas generaciones de niños, el destino me llevaría a Lima en busca de nuevas experiencias y no supe nada más de mi amigo hasta hoy, cuando me enteré con satisfacción que es médico y reside en Inglaterra, suerte mi amigo.

domingo, mayo 21, 2006



Recuerdo que mi viejo estaba feliz esa mañana, ya el día anterior me había sorprendido cuando me dijo “mañana te vas a enamorar para siempre”, en el momento creí que me llevaría a conocer a la hija de un amigo o algo así y pensé que mi viejo se había vuelto loco. Entonces nos subimos al carro y me dijo que nos íbamos al estadio… quién juega?, pregunté…juega el Muni, ah bueno en verdad mi viejo se había vuelto loco, acaso me iba a presentar a una chica en el estadio?... sin mas preguntas partimos y durante el trayecto me comentaba que aquella tarde el Muni jugaba el partido decisivo para el ascenso a la primera división. El Club Deportivo Municipal es un club carismático, popular, glorioso, pero las malas administraciones lo tenían condenado hace varios años en la segunda división, sin embargo aquella tarde era la gran oportunidad de verlo en primera de una vez por todas. Podía notar un aire de nerviosismo en el rostro siempre apacible de aquel hombre, compramos la entrada y entramos cuando el partido ya había comenzado, entonces entendí lo que mi padre me había dicho, fue emocionante ver las tribunas con los colores rojo y blanco del Muni, los mismos colores del Perú, y toda esa hinchada preciosa y eufórica sentí que me enamoraba del Muni a pesar de mi conocido hinchaje por Universitario, sentía que mi corazón se partía en dos, y mi viejo me contagiaba aún más esa pasión, la pasión de un viejo hincha del fútbol... sin embargo el equipo no respondía a su pueblo, y ya perdíamos dos a cero,… la gente alentaba más a pesar de la desventaja, pero el partido ya terminaba, entonces presencié algo que me animó a escribir ésta crónica y que me marcaría para siempre, vi a mi padre de pié, inmóvil, y una lágrima que corría por su rostro, aquel hombre fuerte al que nunca había visto llorar, ni cuando murió mi abuela lo vi derramar una lágrima, estaba ahí junto a mi impotente, yo no dije nada, sólo me senté y le prometí a mi viejo en silencio que su pasión no moriría con él, que ese día había nacido un nuevo hincha del Muni, porque aquella tarde me enamoré para siempre.

jueves, mayo 11, 2006

Y si muero hoy el Cielo puede esperar....


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Cuando crees que vas a morir, sólo atinas a pedir ayuda, crees que eres muy joven pero para ello no hay edad, puedes dejar éste mundo ahora mismo y nada en el mundo cambiará, todo será igual, así que sólo nos queda buscar ayuda divina y creer ingenuamente que el milagro sucederá, a veces…sucede.
Mamacita qué rica estás, gritó Raffo y su frase provocó que la pareja de la chica nos mirara con odio e ira, ni siquiera estaba rica, era normal, pero el imbécil de mi amigo tenía ganas de joder, el otro muchacho se para amenazante, Raffo hace lo mismo, pero no sucede nada más, siéntate huevón no seas pendejo le digo, y seguimos en lo nuestro, la pareja también sigue su camino, aquella noche de sábado era aburrida y solitaria en la Avenida Arequipa, con mi amigo analizábamos nuestros sueños en medio de aquella solitaria y fría avenida famosa por sus sexo al paso y delincuencia, sobre todo a partir de la media noche.
Frescos recuerdos invadían nuestra mente, había llegado el momento de encarar la vida de una forma diferente, Koky había fallecido hacía unos meses en una confusa balacera nocturna, un maldito policía borracho le disparó destrozándole el estómago, mi amigo murió desangrado en medio de la pista pidiendo ayuda, quizás buscando aquel milagro divino que nunca llegó, el hecho nos había dejado consternados desde entonces… la vida no vale nada, dijo Raffo, qué mierda hacemos aquí? Porqué no vamos al cementerio a visitar a Koky? Ahora mismo, a decirle que fue un buen tipo y que lo extrañamos, extrañamos su risa, sus tragos de dudosa procedencia, su camiseta del Muni autografiada por el “Cabezón” Carmona, aquella noche que ganaron el Metropolitano…no debió morir…no….
El golpe no lo vi venir sino cuando lo tuve encima, aquel puño apenas me hizo voltear la cara, de repente nos vimos rodeados, Raffo y yo , de una pandilla de chiquillos embravecidos y liderados por la irascible pareja de aquella chica a la que mi amigo había piropeado…
ahora habla pues huevón, gritó el pandillero, el ensañamiento fue con Raffo, pude ver como le rompían una botella de cerveza en la cabeza, mi amigo cayó inmediatamente al suelo, desfallecido; mientras tanto yo me movía, lanzaba puñetes y salía, me defendía bien, un negro con pinta de boxeador se me puso en guardia y me retó de frente, recordé mis clases de boxeo y de un derechazo lo lancé para atrás, mientras tanto los que habían atacado a Raffo venían también por mi, ahora eran quince contra uno, sin embargo no me iba a rendir sin pelear, de repente siento una patada en la espalda la cual me lanza para delante, en donde me recibe un puño en la cara, logro reincorporarme y decido correr en busca de ayuda, pero alguien me toma por la cola de mi cabello, (ahí detesté usar el cabello largo) y me jala, mi cuerpo se va para atrás en donde recibo más patadas, caigo al asfalto y sólo atino a colocarme en posición fetal y cubrirme el rostro, entonces siento caer decenas de patadas en todo mi cuerpo, era como un saco al que todos querían destrozar, momentos que se vuelven horas en las que sólo ruego poder salir vivo, en cualquier momento alguno de esos drogados muchachos podría clavarme con un cuchillo, sólo quería que terminara, pensé en mi amigo, cómo estaría?, pensé en Koky quien murió en un escenario similar al que vivía yo en ese infierno, pensé en Susan mi amor, mi vieja linda, acaso ya no podría cumplir mis sueños?, acaso ahí acabaría todo?, acepté resignado mi destino y cerré los ojos, los golpes ya no dolían, los insultos de los pandilleros no los podía escuchar, sentí una paz que transportó mi alma a otro lugar, un lugar de paz, fueron instantes mágicos…”ya déjalo déjalo..” dijo uno de los atacantes quien al parecer era el líder, y se fueron corriendo, entonces abrí los ojos y me reincorporé con no poca dificultad, adolorido caminé en busca de Raffo, lo encontré también de pié y buscándome…vamos al hospital para que te cosan eso le dije..

viernes, mayo 05, 2006

mi primo la princesa y yo


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Los mejores recuerdos de mi niñez definitivamente son los de las temporadas en el balneario de “Boca del Río” en Tacna, nos íbamos con mis hermanas primos amigos y todo el que quisiera apuntarse a la casa de mi abuela durante tres meses, eran temporadas largas con mil anécdotas
Uno de los más claros episodios de aquella época ocurrió cuando recién había cumplido los 15 años de edad y era un adolescente en desarrollo tanto físico como mental, un completo imbécil, en aquel entonces habíamos ido con mis primos a veranear, entre ellos sobresalía la presencia de Carlos Enrique, él era 5 años mayor que yo, grande, rubio, guapo, con “jale” para con las chicas, además de ser el más experimentado en cuanto al sexo se refería, por lo que era la cabeza del grupo, fiesta a dónde íbamos Carlos siempre salía ganador, fue en una de aquellas fiestas de aquel caluroso verano en la playa donde ambos aprenderíamos algo que quizás nos marcaría el resto de nuestras vidas.
Liliana tenía 17 años, de hermosos cabellos negros y brillantes y piel blanca como la luna, sus ojos eran un poema indescifrable para cualquier mortal, y sus curvas harían perder el freno hasta el más experimentado de los amantes. Carlos le había echado el ojo y aquella iba a ser su noche. Habían colocado un tabladillo de madera sobre la blanca arena de la playa, de techo unas telas de colores que eran sostenidas por postes de madera en donde además brillaban luces también de colores, la noche estaba fresca y la música de moda apenas podía opacar el rugido de la marea alta del mar. En ello veo venir a Carlos con signos externos de amargura..qué pasó compadre?.. ni mierda! me grita…ven sígueme, lo hice y nos fuimos al baño, una vez allí empezó a patear el lavamanos hasta casi destrozarlo, el agua brotaba a borbotones, yo, ser poco pensante en aquel entonces y propenso a la imitación, lo seguí en su desenfrenada destrucción rompimos el inodoro, la puerta , la papelera, recuerdo que de fondo sonaba la canción “two princess” de Spin Doctors, tremenda banda, bueno una vez que no había nada más por destruir salimos y Carlos me dice.. la muy cojuda me rechazó huevón…como es debido mostré solidaridad con mi primo y le dije que le mandara a la mierda y se tome una chela, pero él prefirió largarse con su ira a otra parte, yo decidí quedarme con mis otros primos a los que no pude encontrar, entonces me paré un rato a escuchar la música y ver a las parejas bailar, no sé cuanto tiempo estuve en aquel aburrido plan cuando veo a Liliana sola, sentada en una silla, estaba más hermosa que nunca, recuerdo su vestido blanco que dejaba ver sus bronceados hombros, el cabello suelto y largo en caida perfecta, y esos ojos Dios qué ojos… no sé que impulso del más allá hizo que me acercara a ella y con la voz entrecortada le dijera..bailas?.. su respuesta pareció tardar una eternidad pero dijo que si, le tomé la mano y bailamos “Sweet Child o’mine” de los Guns n´ Roses, otra gran banda, recuerdo que ella sonreía y yo también, tenía tanta gracia para el baile, sentí que me enamoraba de aquel ser divino que se movía al compás de aquella desenfrenada música, cuando terminó la canción tocaron “More than words” de Extreme, una no tan buena banda pero era ideal para el momento, entonces me acerqué a ella y la tomé por la cintura, ella me abrazó y reposó su cabecita en mi pecho, entonces me atreví a hablarle, le dije que conocía mucho de ella pues era muy popular, ella me respondió que yo no le había sido indiferente y hasta mi nombre sabía, entonces me dice..
Tu eres primo de Carlos no?...
Si, le dije….
Ah porque es un imbécil, mira que intentó besarme casi a la fuerza…
Eso hizo? muy malo
Supongo que te habrá hablado pestes de mí, me dijo
No, él es un poco impulsivo pero no te preocupes… mentí…
No me agradan los hombres machistas e impulsivos..
Ah no?...
No, me gustan los chicos tiernos como ..tú
En aquel momento debo admitir que mi corazón latía a mil, no pude decir nada más, la voz la había perdido, todo el mundo había desaparecido, la música, la gente, el lugar, creo que flotaba en alguna especie de nube y sólo sentía el cuerpo de Liliana pegado al mío, y ahora me miraba , y yo a ella, o a sus ojos o … sólo me acerqué apenas y la besé, el beso si fue indescriptible, una sensación divina, increíble sus labios suaves y con sabor a Chicles, nunca me pareció tan dulce aquella golosina, no sé cuánto tiempo estuvimos asi, minutos , horas , siglos, qué se yo, sólo sé que cuando reaccioné sonaba “demoliendo hoteles” de Charly García y todos bailaban como buenos borrachos, y yo allí con esa criatura en mis brazos parados en el medio de aquel bacanal, le tomé la mano y nos largamos de ahí, pisamos la arena fresca , nos quitamos los zapatos y caminamos, en eso veo una mirada encendida que nos observaba, era Carlos, quien sólo observaba con su cerveza en la mano, no dijo nada, al menos no con palabras, nosotros seguimos caminando hasta cerca de la orilla, allí nos sentamos a contemplar la noche y el mar embravecido, el cielo estaba lleno de estrellas que brillaban como festejando mi gran noche, nos besamos más, mucho más, casi ni hablamos, me sentía en el paraíso, aquella noche en medio de esa inmensa soledad sentí su cuerpo entrar en el mío , y yo en el de ella, pude sentir por primera vez la explosión de mi cuerpo en el de una mujer, fue la mejor sensación hasta entonces, y lo sigue siendo por supuesto; cuando terminamos el cielo casi aclaraba, ella encendió un cigarrillo y me invitó, yo no fumaba pero lo acepté después de todo la noche daba para todo, nos vestimos y nos fuimos de ahí, con la firme promesa de volver a vernos.
Al llegar a casa, encontré a mi primo Carlos parado afuera, me mira y me toca la cabeza..tas aprendiendo huevonazo, me dijo, yo sólo sonreí y me fui a acostar, fue el último verano que lo vi.