viernes, noviembre 27, 2009

titulaciòn


Cuando recibí la llamada de claudia sentí cierto temor, "lo habrá conseguido?" me preguntaba, yo confiaba en ella, pero la incertidumbre y los nervios me hacían vacilar, por eso cuando me dijo "saluda a una abogada" me sentí repentinamente orgulloso de ella, de su logro y sus agallas para afrontar el reto y conseguirlo, se había titulado...


El dìa que Clau salió de la escuela no estaba segura de lo que debía estudiar, por eso optó por trabajar, y es allí, bendito destino, en donde se daría cuenta que la ley era lo suyo. Desde su puesto de secretaria podía observar el trabajo de los abogados de su área, y admirarlos y soñar con algún día ser como ellos. Por eso y a pesar de la demanda de esfuerzo que representaba estudiar y trabajar al mismo tiempo, decidió postular a la carrera de derecho, en donde muchos retos y amistades le esperaban.


Quién es uno en la carrera sin amigos que te acompañen, te den ánimos y te ayuden. Por eso Clau tuvo varios en quienes se apoyó para superar los retos, muchos exámenes corridas y fotocopias fueron cuajando a ésta cachivachera alumna hasta convertirla en toda un bachiller en derecho.


Yo llegué a su vida mucho después, cuando estaba a punto de conseguir su título profesional, en el último esfuerzo, y pude ser testigo de su estudio y sacrificio, por eso cuando me dijo que lo había conseguido me sentí alegre, feliz, orgulloso como un padre con su hija, sólo quería abrazarle...


Creo ahora que éste no será su último esfuerzo, que vienen nuevos y mejores retos en su vida, en la mía, y esta vez también estarán la familia y los amigos, y estaremos el uno para el otro, celebrando juntos con flores rosas y costillas calientes, después de todo sólo se trata de seguir viviendo.... below

lunes, noviembre 02, 2009

Ojos de perro


Nunca me llevé del todo bien con las familias de mis enamoradas, siempre me veían, de manera prejuiciosa como alguien de poco fiar, un invasor de sus hogares, alguien que venía a quitarles todo lo bueno a sus retoños, para hacerles daño, arrancarles la inocencia y empujarlas hacia lo inmoral o prohibido.


Quizá sea mi despreocupada actitud ante todo, mis ideas de libertad e igualdad, mis tendencias izquierdistas, la profundidad de mi mirada o mi cara de “bandido”, lo que hagan que estos clanes se muestren recelosos ante mi larguirucha presencia.
Para “agravar” la situación, siempre está el novio “ideal”, personificado por la ocasional pareja de la hermana de mis enamoradas, esos chicos buenos, acomedidos, correctos y con la ropa bien planchada, aquellos que cualquier chica boba se les tiraría encima y que las madres sueñan verles salir de la iglesia del brazo de sus retoños.


Sin embargo el tiempo siempre ha sido mi cómplice y termina dándome la razón, pues luego del casorio, aquellos chicos “modelo”, terminaron siempre siendo unos locos desadaptados y reprimidos a los que mis ex cuñadas no saben cómo sacarse de encima.


No me interesa caer bien a la gente, no me preocupa que la familia de mi novia me ame, si alguna vez lo hacen pues que sea al Héctor que tienen al frente, aquel que se muestra natural, libre y directo, aquel que puede parecer “raro” o “bandido”, pero que nunca jodió a nadie adrede y sólo desea vivir y dejar vivir, como un perro de la calle, sin rumbo ni nación, sólo un instinto para saber cuándo ladrar…