No recuerdo bien el momento, pero si el lugar, una antigua, descuidada
y mal iluminada aula de un extinto instituto de Inglés, aquel que te prometía en
un insoportable estribillo que: “en solo un mes… hablas inglés…”. Dentro de
aquella pequeña aula de Cicex ubicada en la céntrica Av. Pardo de Miraflores es
que conocí a Raffo, hace ya muchos años.
Teníamos ambos 17 años, jóvenes, callados y desorientados,
quizás esas cosas en común hicieron que congeniáramos casi de inmediato; Es así
que empezamos a cultivar una amistad llena de momentos altos y bajos, pero que
ha perdurado en el tiempo.
Las anécdotas son miles, muchas vivencias, muchas personas,
mucho que contar en un solo post, pero he de decir que muchas de las vivencias
que narro en este blog tuvieron a Raffo como actor o espectador privilegiado,
siempre estuvo allí de alguna manera, y creo que siempre estará…
Hoy Raffo está casado con Vanessa y tiene dos hijos, uno de los
cuales es mi ahijado, así que encima somos compadres y estoy seguro él será el
padrino de mi hijo, si alguna vez lo tengo.
Gracias copare, por ser mi pata, por haberme soportado
tantos años, por entender todas mis estupideces y mis locuras, después de todo
para eso son los amigos no? Cómplices eternos, apoyo en las tempestades,
compañía en la soledad…