Si me tiré por la ventana y caí de pie, sólo era un metro y no volé…
Soy uno como cualquiera
Como cuando llego a la oficina y me sé de memoria lo que allí encontraré, una oficina vacía, si hay algo de lo que me puedo jactar es que siempre llego temprano al trabajo,
(aunque también soy de los primeros en irse),
Por ello al llegar no hay nadie, o bueno casi nadie, está Milagros la chica de limpieza, toda de azul y su paño rojo en la mano, me saluda amablemente y sonríe, me pregunto porqué lo hará…
También me pregunto porqué una mujer está limpiando el baño de hombres, y lo limpia a media mañana y a media tarde, muchas veces importunando a los eventuales usuarios del urinario, entre los que me cuento…
Recuerdo que una vez entró y yo estaba orinando , me subí rápido el cierre y bajé la palanquita con cara de sorprendido…
(Ahora entiendo porqué sonríe cuando me ve)
Aunque eso no es nada comparado cuando vio a Herguisfeldo con los pantalones bajados hasta los tobillos, dejando ver su calzoncillo rojo desgastado y piel amarillenta por falta de sol mientras le hablaba solo al espejo,
Gajes del oficio…
Siempre que llego tengo calor, y no hay aire acondicionado que me refresque entonces…. Siempre fui caluroso, incluso en invierno suelo tener calor, por ello en los veranos sufro…
Me encanta sentir frío…
Son las 8:30 y van llegando las fieras, Juli con sus pantaloncitos ceñidos (coqueta), la Chris siempre timbrando a mi celular para que le abra la puerta de atrás….. nunca le he dicho que me jode hacerlo
(quizás hoy se lo diga)
Como cuando Juancito me pide le haga el nudo de la corbata, al principio me sentía bien, como cuando un padre le enseña a su hijo a hacerlo, pero ya me aburre…..tener 35 años y no saber hacer un nudo de corbata…
(creo que también se lo diré hoy día)…
viernes, febrero 23, 2007
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1 comentario:
Hay rutinas que nos involucran en la inercia... hay rutinas que nos devuelven a la vida. A veces uno puede hacer cada día lo mismo y también sentirse feliz. Yo lo hago Ulises, cada día salgo de casa con una sonrisa en la boca, llego a mi edifio y saludo con una sonrisa extraña para el resto. A la salida, mis `pies en rutina me guian, y vuelvo a sonreir... No, no hace falta decirlo, se ve la luz.
Un beso
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