
Hoy desperté con dolores en la espalda cuello y piernas, apenas pude levantarme y medio zombie llegar al trabajo en donde no perdí oportunidad de echar una pestañeada, y es que la celebración de la noche anterior había sido tremenda, nostálgica… quince años después pude gozar de un concierto de Green Day..
Y es que como dijo Billie, no era una fiesta cualquiera, era una celebración, era el recordar aquellos preciosos años noventas, cuando en las fiestas pasaban música alternativa, con próceres como Offspring, Radiohead, Smashing Pumpkins, Nirvana, Soundgarden, Stone Temple Pilots, Foo Fighters, y por supuesto Green Day….. Épocas en las que no existía el reggetón, la cumbia ni la electrónica… épocas más sencillas sin celular, ipod, redes sociales o laptops… aún conservo mis casettes de aquella época, y también los discos, quedando para el recuerdo mis camisas de franela a cuadros (tipo leñador), que tanto gustaban por aquellos años de grunge y rebeldía…
Anoche, luego del concierto, pensaba que éstas bandas están viniendo al Perú en el momento justo, en mis treintas, como para despedirse de mi, de mis contemporáneos, de mi juventud..
Se vienen dos conciertos más éste año, Las Calabazitas y los Stones me volverán a dejar sin voz ni cuerpo y quizá con los bolsillos vacíos, pero con la satisfacción de haberme cobrado la revancha, de haberlos podido gozar como lo hubiese hecho hace más de 15 años, con más físico pero con no menos entusiasmo, los puños en el cielo y las imágenes de un tiempo pasado que sí fue mejor.
Y es que como dijo Billie, no era una fiesta cualquiera, era una celebración, era el recordar aquellos preciosos años noventas, cuando en las fiestas pasaban música alternativa, con próceres como Offspring, Radiohead, Smashing Pumpkins, Nirvana, Soundgarden, Stone Temple Pilots, Foo Fighters, y por supuesto Green Day….. Épocas en las que no existía el reggetón, la cumbia ni la electrónica… épocas más sencillas sin celular, ipod, redes sociales o laptops… aún conservo mis casettes de aquella época, y también los discos, quedando para el recuerdo mis camisas de franela a cuadros (tipo leñador), que tanto gustaban por aquellos años de grunge y rebeldía…
Anoche, luego del concierto, pensaba que éstas bandas están viniendo al Perú en el momento justo, en mis treintas, como para despedirse de mi, de mis contemporáneos, de mi juventud..
Se vienen dos conciertos más éste año, Las Calabazitas y los Stones me volverán a dejar sin voz ni cuerpo y quizá con los bolsillos vacíos, pero con la satisfacción de haberme cobrado la revancha, de haberlos podido gozar como lo hubiese hecho hace más de 15 años, con más físico pero con no menos entusiasmo, los puños en el cielo y las imágenes de un tiempo pasado que sí fue mejor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario