lunes, noviembre 05, 2012

Mi nombre



De chico no me interesaba mi nombre, su origen, el motivo por el cual me lo pusieron, y la verdad que tampoco me agradaba mucho, sonaba corto, seco, con la "H" muda que parece estar en vano, no le daba mayor importancia, era sólo un nombre. Encima todos me llamaban "tito" (disminutivo de Hectitor) ó Chalito (a mi padre le decían Chalo), en fin era sólo un nombre para colocarlo en la parte superior de los exámenes o en mi libreta de notas de cartulina verde.

Luego supe que mi padre se inspiró en el Héroe griego de La Ilíada para ponerme el nombre. Me gustó esa novela, sin embargo el personaje de Héctor me pareció tan patético, la manera tan sencilla como Aquiles lo mata. Aquiles si me gustaba como personaje, era un Semidios, pero la verdad que suena feo ese nombre, como Pericles de los Locos Adams.
También me llamó la atención en un capítulo del Chavo del 8, cuando todas las viejas de la vecindad se "morían" por Héctor Bonilla, un actor mejicano de aquellas épocas que la verdad nunca vi actuar más que en aquellos recordados capítulos del Chavo.

Pero no fue hasta cuando empecé a trabajar que escuché mi nombre repetidas veces de boca de todos, ya no era tito o chalo, era Héctor, fue en ese momento en que reparé verdaderamente en él, en como sonaba, en su belleza, lo que representaba para mi personalidad. Y me gustó… me gusta, es un buen nombre, a pesar de lo trillado que es, me agrada, y creo que si volviera a nacer me gustaría me colocaran el mismo nombre, incluso me gusta "Federico", mi segundo nombre, y la manera perfecta en como suenan juntos :"Héctor Federico", se me llena la boca al pronunciarlo.... por ello creo que mis viejos tomaron una gran decisión al elegir mi nombre, ya no reniego de él, al contrario lo amo, lo resalto, me enorgullece.

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