jueves, mayo 25, 2006

Un paraíso para Manchitas

Desde que lo vi en aquella canasta llena de cachorros inquietos me llamó la atención, era el más pequeño y tranquilo de todos, mientras que los demás me movían la cola y lamían, él estaba apartado de todo, durmiendo como ausente… quiero a ese, le dije a mi primo Iván, seguro?... si seguro le recalqué, lo cogí y bajé corriendo por las escaleras con mi perrito en los brazos a donde mis padres, se los enseñé,
Cómo lo llamarás? me dijeron,
Manchitas les respondí,
Pero si no tiene ninguna mancha,
Pero a mi me gusta, culminé con la inocencia de mis once años recién cumplidos.
Manchitas no tenía una raza definida, era chusco como se diría, no más grande que un pekinés, con pelo largo y de color marrón con patitas blancas. Mis anteriores tres perros habían sido más de mi padre, pero éste era todo mío, por lo que de un inicio tuvimos una conexión especial, era tranquilo, no muy expresivo, fiel noble y valiente, se convirtió en mi mejor amigo y confidente, cuando estaba triste me iba con él al techo de mi casa, lo abrazaba fuerte y lloraba, él en silencio como entendiéndome me miraba con sus ojos grandes y marrones oscuros. Cuando me vine para Lima lo traje en el avión y lloré con él cuando me dejó mi novia con la que deseaba pasar el resto de mi vida, cuando quise dejar la carrera sin saber qué diablos hacer con mi vida, cuando me sentía sólo e infeliz, ahí estaba Manchitas acompañándome en silencio. También cuando llegaba tarde de la facultad me recibía en la puerta y comíamos juntos, y aquella vez que Susan aceptó ser mi novia, él la recibió como una más de la familia, también cuando me dejó estuvo allí mi fiel amigo, tantas cosas. Por eso el día que Manchitas murió fue el día más triste de mi vida, murió de viejo hace un par de años, recuerdo bien aquel momento, yo estaba arrodillado acariciándolo, él estaba enfermo, de repente empezó a respirar con dificultad, cada vez más rápido, como un ataque cardíaco, yo lo miraba sin saber que hacer, llamé a mi padre llorando pero sentía que su vida se iba en mis brazos, lloraba con desesperación y decía no no no te vallas amigo, ahora mismo lloro recordándolo, nunca antes había sentido la muerte tan de cerca, se fue y aún tengo esa mirada en mi mente, la mirada con la que se despidió de mi, no para siempre, porque si existe el paraíso, Manchitas debe de estar ahí esperándome par volver a jugar como niños, porque yo se lo escribí así en una carta que enterré junto a él en el jardín de mi casa, donde ahora crecen flores de muchos colores cada primavera.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amor, recuerda que ésto es un sueño, a veces malo del que despertaremos y cuando eso ocurra seremos uno unidos al todo. Allí estará también tu Manchitas sin manchas.

Un planeta.

una catequista dijo...

Como ayer, como siempre ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Gracias.
Yo de pequeña creía que los perros no morían, que vivían para siempre, que solo moríamos las personas pero no los animales. Supongo que de niños no nos damos cuenta de lo que es realmente la muerte. El día que murió mi perra tenía 18 años y llevaba con ella desde que nací. Se la regalaron a mis padres al poco de nacer yo, lloré como nunca antes, asi que entiendo tu dolor, y como tu estoy convencida que hay un paraiso donde estaremos juntos nosotros y nuestros perros, no creo que Dios cree algo tan maravilloso y tierno para luego quedarse en nada. POr que "y vió Dios que era bueno". No creo en una tierra nueva sin perros, no si mi perra. A la que debo la vida. Nunca fuí tan feliz como con aquel animal fiel, que me hacía de caballo y que se dejaba hasta quitarle los mocos. Gracias por recordarme mi niñez, siempre haces que afloren recuerdos. Y estoy convencida en el cielo pasearemos nuestros perros.

Anónimo dijo...

Me das pena....y me haces sentirme triste ....solo la muerte creo que me pone así. Tengo que reconocer que he sido muy afortunada de no haber tenido ningun animalito del cual encariñarme,pues aunque dan la alegria mas grande y la felicidad mas desinteresada ....no seria capaz de soportar la ausencia de alguien que nunca te reprocha nada y te acepta todo los cambios de tu humor y mal humor....GRACIAS POR NO HABER CONOCIDO A MANCHITAS. Ahora la palabra MANCHITAS tiene otro significado para mi. Zeta.

Anónimo dijo...

Como siempre, ante un dolor de esa índole no se que decir. Para empezar, nunca he tenido mascota y los animales no me llaman la atención. Pero se que las cosas van más allá. Su muerte significó para ti la pérdida de alguien muy especial. ¡¡Qué dolor!! y al mismo tiempo, que bien que compartió contigo momentos tan especiales. Es evidente que Manchitas siempre formará parte de ti.
Besos

Anónimo dijo...

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