jueves, julio 13, 2006

La primera vez

Siempre había pasado por el Centro en carro, no me había atrevido o quizás nunca tuve la oportunidad de caminar por aquel lugar en el que sólo los valientes se atrevían a entrar.
Corría la primavera del 93, dictadura Fujimorista, tremendo lío en la ciudad de Lima, me llama Raffo y me pide le acompañe al Centro, yo , provinciano de 17 años apenas hacía un año había llegado a la ciudad y vivía en el residencial barrio de Miraflores, muy lejos de aquel sub mundo llamado Lima, por lo que aquella era la oportunidad ideal de conocer el mítico centro. Apenas Raffo me vio me dijo que si iba vestido como iba no duraba 5 minutos en aquella selva, entonces me puse la ropa más vieja y sencilla que tenía, sin reloj ni algún otro accesorio y apenas unas monedas para el bus, tenía que aparentar ser uno de ellos, un completo salvaje.
“Baja en Abancay ” gritó Raffo al conductor quien frenó de manera intempestiva y bajamos corriendo sin que el bus haya parado totalmente, apenas toqué el cemento un grupo de comerciantes ambulantes se me lanzó encima ofreciéndome una variedad de productos de dudosa procedencia… casetes, juguetes, réplicas de documentos, etc, yo sólo los observaba asombrado… "no queremos nada” gritó Raffo y aquel grupo se alejó en busca de otro incauto.
Mientras caminábamos rumbo al Barrio Chino le pregunto a Raffo ... qué carajo venimos a comprar?….”documentos” me responde, no pregunté más y lo seguí. En el camino se podía observar a innumerables puestos ambulantes de comida, “Lima es una ciudad de comida ambulante” dijo el Ché Guevara alguna vez, y era verdad, allí ofrecían panzita, choncholí, anticucho, habas cocidas, choclo con queso, pastel de choclo, emoliente con limón, papa rellena, causa rellena… en fin todos esos aromas en el aire mezclados con el humo de los vehículos que hacían una nube densa de olores indescriptibles.
Llegamos, me interrumpe Raffo , cuando un hombre gordo y calvo se me acerca a ofrecerme un documento de identidad trucado…. Queremos carnets universitarios, dijo mi amigo, el hombre asiente y pide lo sigamos al interior de una casa antigua y llena de gente dedicada a la falsificación de todo tipo documentos, aquí encuentras de todo me dice Raffo, si quieres te cambias de identidad en media hora y nadie se dará cuenta, asentí en silencio mientras el hombre le pedía una fotografía tamaño carnet y otros datos, se los dio y pidió lo esperemos.
A los quince minutos vuelve el hombre con un carnet universitario idéntico al original.. con éste podré pagar medio pasaje en los colectivos me dice Raffo. Salimos de ahí previo pago del servicio y nos dirigimos a tomar el bus de vuelta cuando mi amigo me dice que acelere el paso pues dos “choros” nos iban siguiendo hacía media cuadra y no me había percatado, nos iban a robar, aceleramos el paso cuando dos tipos se paran frente nuestro, nos habían rodeado y caímos como pescaditos en su red… no tengo nada compadre, dice Raffo, y era verdad, apenas teníamos para nuestros pasajes, nos quitan las monedas y nos insultan mientras guardaban sus cuchillas y se largaban refunfuñando por la mala “pesca”. Aún conmocionado le pregunto a Raffo cómo regresaríamos a casa, no te preocupes “compare” me dice mi amigo. Subimos al bus y Raffo se para en medio del mismo, empieza a hablarle a la gente “señores y señoras muy buenas tardes…”, les relata nuestra desventura con inusitada exageración, al final les pide una propina para éstos “pobre desdichados” no sin antes cantarles una canción de “Chacalón” la cual seguí con mis aplausos, de repente no sé si por piedad o porque nos callásemos de una buena vez la gente nos dio el dinero suficiente para el pasaje y encima nos sobró. Al bajar del carro el chofer sonriendo nos pregunta “ustedes son nuevos por aquí no?” , pues si le dije, con ánimos de revancha.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

He percibido el olor grasiento de toda esa comida ambulante.

Sí por aquí también se compran y se venden ciertas mercancías. Es curioso, eso es universal.

Lo que daría por haberte visto con mi querido Raffo cantando.

Besos guanábana.

Anónimo dijo...

Bueno al menos tienes algunas experiencias trepidantes que contar,yo lo más arriesgado que he hecho en mi vida,fué romper un billete de tren en mil trocitos,nada más empezar el recorrido,me quedaban 5 estaciones por delante y el revisor a un paso de mi,por suerte no se porqué,no me pidió el billete.
Besos

Ulises dijo...

GretaLa verdad que ahora cada vez que vuelvo al centro lo encuentro mejor, y nada como la comida callejera.

jejej si nos veías con raffo seguro te animabas a darnos una propina

Lady blue, lo del billete fué osado, al final tuviste suerte, final feliz.

Anónimo dijo...

Ulises, si te hubiera visto con Raffo, le hubiera partido la jeta...

Besos, bastantes.

P.D. algun día narraré como nos dieron de comer tigre y dragón en las calles de Tailandia. Tu post me lo recordó.

orual dijo...

Tienes un blog interesante. Volveré a pasarme por aqui alguna que otra vez.

Anónimo dijo...

Jajajajaja
¡¡Menuda aventura!! Y con Rafo, una de mis asignaturas pendientes. Medio camuflada me encantaría pasear por esos lugaresy, por que no, comer alguna de esas cosas que no conozco pero que suenan deliciosas.
PD: Me ha encantado la cantida de vocablos nuevos, comno loca me estoy poniendo al día