
Me declaro de izquierda, en el Perú, un país marcado por las desigualdades, es un deber moral ser de izquierda. Pero dejen sus miedos y prejuicios a un lado, no me miren como terruco, violento o “rojo”, porque no lo soy, ni lo he sido ni lo seré, soy demócrata, progresista, moderno, y predico la paz ante todo.
Lamentablemente en mi país, el ser de izquierda despierta esos miedos retrógrados, y no los culpo del todo, hemos sido educados así, nos metieron en la cabeza durante años que todo lo que tenga que ver con ideologías distintas a la derecha, es malo, y no es así.
Basta con mirar algunos ejemplos como el de Lula Da Silva en Brasil, un gobernante que se está retirando con un 70% de popularidad en el gigante sudamericano. Ya quisiera nuestro presidente tener la mitad de dicho porcentaje.
Otro ejemplo que me agrada es el del presidente Mujica en Uruguay, un ex guerrillero quien hoy lidera la nación oriental con maestranza, resultado: Uruguay está mejor que nunca en su historia republicana. Y los ejemplos se diversifican con Bachelet, Zapatero, etc…
Yo no quiero que a mi gente la trabajen al miedo. La izquierda progresista no es terrorista, no comulga con Hugo Chávez ni con Fidel ni con las FARC, la izquierda moderna predica el bien común, el progreso a partir del trabajo del pueblo, la estabilidad económica y la apertura del mercado.
La Sra Sudana Villarán ha nacido como una luz en medio del oscurantismo ideológico derechista, no sé cómo le irá en las elecciones próximas, sólo sé que ella ya ganó, que ya trazó el camino a seguir por la izquierda peruana, el camino que históricamente debimos seguir, el camino del progreso con igualdad.
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